Cuajimalpa proviene de la palabra náhuatl Cuauhximalpan y significa “sobre las astillas de madera”, “lugar donde se labra o talla madera”. Los orígenes de la Delegación se remontan al año 1342 cuando los tepanecas, de un pueblo asociado a los otomíes, se establecieron en esta región. Ahí permanecieron cerca de 100 años bajo las normas políticas y económicas del señorío de Azcapotzalco.

Fue en 1427 cuando los pueblos situados en el Valle de México se rebelaron y crearon una triple alianza integrada por Texcoco, Tenochtitlán y Tacubaya para liberarse del yugo Tepaneca. Estas tropas lograron derrotar en Huixquilucan a las fuerzas de Azcapotzalco obligándolos a refugiarse en Cuauhximalpan. Pero fue hasta 1437 cuando se logra la conquista definitiva de Cuauhximalpan bajo el gobierno del el tlatoani Izcótl (serpiente de obsidiana).

Después de la conquista de Tenochtitlan, Hernán Cortés fundo Santa Rosa y Santa Lucía, y resaltó la importancia de algunos pueblos ya existentes como Cuauhximalpan, Chimalpa y Acopilco, agregándoles un nombre español junto al indígena para asegurar el paso de sus hombres a lo largo del camino México-Toluca. En 1534 otorgó algunas tierras al pueblo nombrándolas San Pedro Cuauhximalpan, y concedió otras a varias poblaciones de la región de San Lorenzo Acopilco, San Mateo Tlaltenango y San Pablo Chimalpa, las cuales desde ese momento aparecieron listadas entre los bienes de Cortés como parte de su reino particular.

En la época de la colonia, Cuajimalpa fue un pequeño pueblo de leñadores y carboneros debido a lo extenso de sus bosques. Incluso se crearon leyes para regular la tala donde se especificaba la forma y tipo de árbol que podía cortarse, así como cuantas veces se replantaba al año, lo que permitió la preservación de su riqueza natural. Por otro lado, además de los trabajos con madera, también existían otras ocupaciones con menor relevancia como la agricultura y la ganadería, ejercidos a nivel familiar.

Actualmente, Cuajimalpa representa un 5.1% del territorio de la Ciudad de México , con un total de 76.8% correspondiente al área de conservación y un 23.2% de área urbana. Se conforma por cuatro pueblos (San Pedro Cuajimalpa, San Lorenzo Acopilco, San Mateo Tlatenango y San Pablo Chimalpa) y 39 colonias. Su principal zona recreativa es “El Santo Desierto de los Leones”, denominado desierto por la lejanía de la presencia humana y los leones hacen referencia al puma que estuvo presente en esos parajes.

También cuenta con Santa Fe, uno de los más complejos corporativos en desarrollo. El proyecto surgió como iniciativa de un grupo interdisciplinario de arquitectos, urbanistas e ingenieros que propusieron la reconversión de los tiraderos de basura de Santa Fe, en una zona de “primer mundo”.